Mes: abril 2014

Miedo

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4- Miedo

A la mañana siguiente me desperté sudando, había tenido pesadillas con aquellas dos bestias que intentaron matar a mis padres y a mi hermano Rick. Estaba confuso, no sabía verdaderamente lo que había visto la noche anterior.
Se escucharon voces en la planta baja de casa y me fui a la cocina, allí estaba Rick con mis padres, al parecer él tambien había tenido pesadillas aquella noche porque mi madre lo estaba abrazando y intentando calmar.
Me senté al lado de él y mi madre me sirvió una taza de chocolate caliente, la sangría de anoche no le había quitado la tradición de hacer chocolate todos los viernes.
Después de haberme tomado la taza y de que Rick pudiera volver a respirar normal, mis padres se sentaron delante de nosotros y comenzaron a contarnos el por qué de nuestra transformación, el ataque que sufrió ayer nuestra casa sin motivo aparente y los pros y contras de nuestra nueva vida.

Empezó mi padre:
-Hijos, se que esto que os voy a contar no os va a gustar nada.
Lo primero deciros que yo era el licántropo que os mordió hace dos noches. Lo hice por obligación y también para protegeros.
Rick quiso hacer una queja pero no le salieron las palabras, estaba demasiado confuso.
-Rick, no te preocupes, sé que al principio es complicado,siguió mi padre. Pero tu controlaste ayer la transformación, cosa que muy pocos licántropos recien mordidos han podido hacer. El problema aquí es Jason…
Todos me miraron con preocupación, pero yo les respondí con una mirada firme y segura.
-No sufras por eso Jason, te enseñaré, a mi me costó meses controlarlo a la perfección y lo hice solo, tu que tienes ayuda lo conseguirás antes.
Rick y yo nos miramos fijamente durante treinta largos segundos, como si estuvieramos tratando de decirnos algo, finalmente pregunté.
¿Y cuál es esa razón por la que nos transformaste? Lo dije con tono firme como mi mirada.
Mi padre miro a mi madre y ella sacó dos especies de pulseras. Tenían sangre por la mitad y cada una tenía un símbolo, la del vampiro tenia dibujada como una gota de sangre, y el hombre lobo una especia de luna llena.
Mi madre comenzó a hablar:
-Estas dos especies de pulseras de metal se llaman “garyas”, antiguamente se les metían por una parte de la muñecas, justo donde estan las venas, y se lo sacaban por la otra parte. Haciendo esto, los amos de la época conseguian dominar a sus esclavos a la perfección, ya que si hacían algo mal o se negaban a hacer cualquier cosa, le movian de arriba a abajo la garya haciéndoles aunténticas sangrías en la muñeca, muchos morían a causa de eso.Ahora parece ser que están haciendo lo mismo, pero con nosotros, las criaturas mas fuertes del planeta.
Mi madre se incluyó en el grupo de criaturas, pero no quise interrumpirla.
-Al parecer ahora meten un tipo de veneno que se activa cuando hacen algo mal. Pero estos incluyen algo que no había visto ni oído nunca. Una gota de sangre en una garya y una luna llena en la otra. A los vampiros le ponen sangre para aumentar su sed de sangre y así convertirlos en aunténticas bestias hambrientas y a los hombres lobo una luna llena, para aumentar su fuerza y ganas de matar.
Tu padre y yo sabemos que organización nos ha mandado a estos sicarios por este símbolo.
Nos señala mi madre a Rick y a mí una especie de rombo blanco que estaba justo en la mitad de la garya. -Esta organización se ocupa de buscar licántropos y vampiros recién mordidos y hadas, brujos, brujas y todo tipo de criaturas recién nacidas. Pero no sabemos aún porque los quieren.

No me lo podía creer, las dos bestias que nos atacaron ayer querían secuestarnos a Rick y a mí, o peor, querían matarnos.

Mi padre se levantó y dijo:
-Necesitamos ayuda, tenemos que avisar a nuestra organización.

Sangría

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3- Sangría

Eran dos bestias enormes, los ojos rojos y con ganas de sangre. ¡Rick!

Él estaba allí también, detrás de mis padres con el miedo en la mirada. Mis padres delante de él como protegiéndolo de aquellas dos criaturas.

Una de ellas tenía aspecto humano pero era muy musculoso, se le notaban las venas en su piel blanca y los colmillos eran muy largos, demasiado para alguien humano, era un vampiro.

Al otro se le veía la boca grande y con afilados dientes de un inconfundible hombre lobo. Estaba muy nervioso y cubierto con una capa que le tapaba de toda luz… hasta de la luz de luna. No me lo podía creer, hoy era luna llena y yo, yo era un hombre lobo.

Por suerte esa noche la luna se escondía tras las nubes y no se podía ver completamente.

Sin embargo cuando mi mirada se centraba en la luna, me costaba mucho dejar de mirarla y sentía un dolor fuerte en el pecho.

Abajo mis padres parecen estar solucionando el problema que al parecer tenían esos dos “hombres”, mientras que mi hermano seguía detrás de mis padres, pero esta vez no tenía la mirada en el suelo, estaba mirando a la luna y agonizando de dolor.

Al ver eso, las dos bestias se lanzaron furiosamente hacia mis padres tirándolos al suelo y desgarrándoles el pecho. Mi padre se pudo liberar rápidamente del hombre lobo y en dos segundos ya era la bestia enorme que me mordió la noche anterior. Se tiró sobre aquella bestia y empezó a morderle, arañarlo, destrozarle el pecho y desfigurarle la cara, pero parecía ser insuficiente porque el hombre lobo seguía resistiéndose.

De un zarpazo el hombre lobo se quitó de encima a mi padre, lo cogió y lo intentó ahogar. Pero sin previo aviso el hombre lobo paró y cayó al suelo, alguien lo había matado por detrás. Era Rick que le había clavado la daga de plata que a mi madre se le había caído en el forcejeo con el vampiro.

Rick tenía la boca llena de sangre y las manos ocupadas por la daga, estaban temblorosas.

Mi madre estaba tirada en el suelo con aquel vampiro encima de ella, al parecer Rick lo mató también con un mordisco enorme en el cuello y cientos de arañazos en el pecho.

Mi padre quemó rápidamente a aquellas bestias y corrió a ayudar a mi madre que estaba herida y sangrando por el cuello. Sacó una bolsa de cuero de casa y ropa para él y para Rick (los dos estaban desnudos por la transformación). Dentro de la bolsa de cuero habían pequeños frascos de distintos potajes y antídotos. Mi padre cogió un antídoto color verde y se lo dió a mi madre para beber. Ella se despertó al minuto y dijo que todo estaba bien, el mordisco del vampiro no la pudo transformar.

Nos dirijimos todos a casa y mi padre nos sentó a Rick y a mi en la mesa de la cocina después de haber acostado a mi madre.

Los dos estábamos llenos de preguntas y sabíamos que mi padre tenía las respuestas. Pero antes de que nos diera tiempo a decir nada,mi padre dijo: Dormid bien esta noche y preparad vuestras maletas, mañana nos iremos de aquí.